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Los diez mitos que hay sobre el comportamiento humano.

La psicología es una ciencia que estudia el comportamiento y los procesos mentales de las personas, pero también es una disciplina rodeada de muchos mitos y creencias falsas. A continuación, te presento 10 mitos desmentidos por la psicología científica, con sus respectivas citas y referencias en formato APA – Cuarta edición:

  • Mito 1: Solo usamos el 10% de nuestro cerebro. Este mito es muy popular, pero no tiene ninguna base científica. El cerebro es un órgano muy complejo y activo, que utiliza todas sus áreas para realizar diferentes funciones. Los estudios de neuroimagen han demostrado que no hay ninguna parte del cerebro que esté inactiva o sin usar (Herculano-Houzel, 2008).
  • Mito 2: Los sueños tienen un significado oculto. Este mito se basa en la teoría psicoanalítica de Freud, que interpretaba los sueños como manifestaciones simbólicas de los deseos reprimidos. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que los sueños son el resultado de procesos aleatorios y fisiológicos que ocurren durante el sueño, y que no tienen una función adaptativa ni predictiva (Domhoff, 2018).
  • Mito 3: Las personas tienen diferentes estilos de aprendizaje. Este mito sostiene que las personas aprenden mejor si se adaptan los contenidos a su estilo de aprendizaje preferido, que puede ser visual, auditivo o kinestésico. Sin embargo, la evidencia científica ha mostrado que no hay pruebas de que los estilos de aprendizaje existan, ni de que influyan en el rendimiento académico. Lo que sí se ha demostrado es que algunas estrategias de aprendizaje son más efectivas que otras, independientemente del estilo de cada persona (Pashler, McDaniel, Rohrer y Bjork, 2008).
  • Mito 4: El coeficiente intelectual es una medida fija e inmutable de la inteligencia. Este mito se basa en la idea de que la inteligencia es una capacidad innata y estable, que se puede medir con un solo número. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que la inteligencia es un constructo multidimensional y dinámico, que depende de muchos factores ambientales y biológicos, y que puede variar a lo largo de la vida. Además, los tests de inteligencia no son infalibles ni universales, sino que tienen limitaciones y sesgos culturales (Nisbett et al., 2012).
  • Mito 5: Los hemisferios cerebrales determinan la personalidad. Este mito afirma que las personas tienen un hemisferio cerebral dominante, que influye en su forma de ser y de pensar. Así, se dice que las personas con el hemisferio izquierdo más desarrollado son más lógicas, analíticas y racionales, mientras que las personas con el hemisferio derecho más desarrollado son más creativas, intuitivas y emocionales. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que los hemisferios cerebrales no funcionan de forma aislada, sino que se comunican y se complementan constantemente. Además, no hay evidencia de que la lateralización cerebral tenga relación con la personalidad o las habilidades cognitivas (Nielsen, Zielinski, Ferguson, Lainhart y Anderson, 2013).
  • Mito 6: El efecto Mozart mejora la inteligencia. Este mito se basa en un estudio de 1993, que encontró que escuchar música de Mozart durante 10 minutos mejoraba el rendimiento en una prueba de razonamiento espacial. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que este efecto es muy débil, inconsistente y temporal, y que no se debe a la música de Mozart en particular, sino a un estado de ánimo positivo generado por escuchar música agradable (Pietschnig, Voracek y Formann, 2010).
  • Mito 7: La hipnosis es un estado de trance profundo. Este mito se basa en la idea de que la hipnosis es una técnica que induce un estado alterado de conciencia, en el que la persona pierde el control de su voluntad y queda a merced del hipnotizador. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que la hipnosis es un fenómeno psicológico normal, que implica una alta concentración, una sugestibilidad aumentada y una imaginación vívida, pero que no supone una pérdida de la conciencia ni de la capacidad crítica. Además, la hipnosis no es una terapia en sí misma, sino una herramienta que puede facilitar el cambio terapéutico en algunos casos (Lynn, Laurence y Kirsch, 2015).
  • Mito 8: La personalidad se define por cinco rasgos. Este mito se basa en la teoría de los cinco grandes, que propone que la personalidad se compone de cinco dimensiones: neuroticismo, extraversión, apertura, amabilidad y responsabilidad. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que esta teoría no es suficiente para captar la complejidad y la variabilidad de la personalidad humana, y que existen otros rasgos y factores que también influyen en el comportamiento y el bienestar de las personas (Ashton y Lee, 2007).
  • Mito 9: El polígrafo detecta las mentiras. Este mito se basa en la idea de que el polígrafo o detector de mentiras es un instrumento que mide las respuestas fisiológicas de la persona, como la presión arterial, el ritmo cardíaco, la respiración y la conductancia de la piel, y que estas respuestas varían según la persona mienta o diga la verdad. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que el polígrafo no es fiable ni válido, pues no existe una respuesta fisiológica específica de la mentira, y que hay muchos factores que pueden alterar los resultados, como el estrés, la ansiedad, la motivación o el entrenamiento (National Research Council, 2003).
  • Mito 10: El multitasking mejora la productividad. Este mito se basa en la idea de que realizar varias tareas al mismo tiempo es beneficioso para el rendimiento y la eficiencia. Sin embargo, la psicología científica ha encontrado que el multitasking es perjudicial para la atención, la memoria, la precisión y la velocidad, y que aumenta el estrés y el riesgo de errores. Lo que realmente ocurre cuando se intenta hacer multitasking es que se cambia rápidamente de una tarea a otra, lo que implica un coste cognitivo y una pérdida de tiempo (Sanbonmatsu, Strayer, Medeiros-Ward y Watson, 2013).

Referencias:

  • Herculano-Houzel, S. (2008). The human brain in numbers: a linearly scaled-up primate brain. Frontiers in human neuroscience, 3, 31.
  • Domhoff, G. W. (2018). The emergence of dreaming: Mind-wandering, embodied simulation, and the default network. Oxford University Press.
  • Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D., & Bjork, R. (2008). Learning styles: Concepts and evidence. Psychological science in the public interest, 9(3), 105-119.
  • Nisbett, R. E., Aronson, J., Blair, C., Dickens, W., Flynn, J., Halpern, D. F., & Turkheimer, E. (2012). Intelligence: new findings and theoretical developments. American psychologist, 67(2), 130.
  • Nielsen, J. A., Zielinski, B. A., Ferguson, M. A., Lainhart, J. E., & Anderson, J. S. (2013). An evaluation of the left-brain vs. right-brain hypothesis with resting state functional connectivity magnetic resonance imaging. PloS one, 8(8), e71275.
  • Pietschnig, J., Voracek, M., & Formann, A. K. (2010). Mozart effect–Shmozart effect: A meta-analysis. Intelligence, 38(3), 314-323.
  • Lynn, S. J., Laurence, J. R., & Kirsch, I. (2015). Hypnosis, suggestion, and suggestibility: an integrative model. American Journal of Clinical Hypnosis, 57(3), 314-329.
  • Ashton, M. C., & Lee, K. (2007). Empirical, theoretical, and practical advantages of the HEXACO model of personality structure. Personality and social psychology review, 11(2), 150-166.
  • National Research Council. (2003). The polygraph and lie detection. National Academies Press.

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