Bienestar

¿Por qué el Perú necesita de la felicidad?: Cinco desafíos para su gestión intersectorial.

¿Es Ud. feliz? Esta es una pregunta que no muchos enfrentamos con particular optimismo. De hecho, en el año 2018, el Perú se ha ubicado en el puesto 65 dentro del último reporte del ranking de felicidad mundial, y, a nivel Latinoamericano, se encuentra por debajo de países como Chile, Brasil, Argentina, Bolivia y Paraguay. Esto implica que el Perú ha retrocedido 2 posiciones en el ranking de la felicidad respecto al año 2017 (Helliwell, 2018)

«De hecho, en el año 2018, el Perú se ha ubicado en el puesto 65 dentro del último reporte del ranking de felicidad, y, a nivel Latinoamericano, se encuentra por debajo de países como Chile, Brasil, Argentina, Bolivia y Paraguay.»

Existen múltiples hipótesis que pueden explicar este retroceso, es decir, la razón por la cual los peruanos no se sienten tan felices como los habitantes de otros países. Una de ellas es el contexto económico, político y social en el que vivimos (Helliwell, J.F., & Putnam, R.D., 2004). Así, un contexto percibido como desfavorable (peligroso, estresante o limitado) tiene un efecto detractor sobre el bienestar de la población. Esto podría verse reflejado en un reciente sondeo en el que se identificó que el 84% de los peruanos siente inseguridad en las calles, percibe corrupción por parte de sus autoridades, reclama la falta de empleo digno, pobreza, huelgas, entre otros (Perú21, 2017).

Por tanto, tenemos la imperativa necesidad de renovar nuestras acciones para contrarrestar este escenario adverso. Para esto, un primer paso será redoblar esfuerzos para la superación de las metas planteadas en el Plan Bicentenario (CEPLAN, 2011). Nos encontramos a no más de tres años de cumplir doscientos años como república. No obstante, el camino por recorrer es largo aún, los niveles de desnutrición y pobreza extrema aún son altos, la desigualdad persevera, la crisis de la institucionalidad, la indiferencia ciudadana y la crisis en la salud física y mental prevalecen. El Plan Bicentenario, podría ser entonces, una hoja de ruta tentativa más no definitiva, siempre y cuando el enfoque con el cual se gestiona cambie drásticamente.

«El Plan Bicentenario, podría ser entonces, una hoja de ruta tentativa, más no definitiva, para combatir este escenario adverso que enfrentamos, siempre y cuando el enfoque con el cual se gestiona cambie drásticamente»

Debemos, en segundo lugar, tratándose de un país con la diversidad étnica y cultural de nuestro Perú, implementar una política pública que promueva el desarrollo de la felicidad de cada peruano, respetando su identidad y legítimos intereses como ciudadanos. Este el propósito de la democracia, sin embargo, se requiere de una decisión drástica desde el ámbito político. Esto ya sucede en el mundo: Bután, es un país que ha priorizado la promoción de la felicidad de sus habitantes, convirtiéndola en una política de estado; para esto, ha diseñado el índice de la Felicidad Nacional Bruta (FNB) que complementa al indicador económico de Producto Bruto Interno (PBI), lo cual ha derivado que las iniciativas de gestión pública tengan como fin máximo el fortalecimiento del bienestar de la población (Organización Mundial de la Salud, 2015).

«Debemos, en primer lugar, tratándose de un país con la diversidad étnica y cultural de nuestro Perú, implementar una política pública que promueva el desarrollo de la felicidad de cada peruano, respetando su identidad y legítimos intereses como ciudadanos.»

No obstante, realizar mejoras en el contexto no será suficiente. La investigación previa ha identificado que si bien el medio ambiente juega un rol importante sobre nuestra felicidad; los factores genéticos y psicológicos juegan un papel aún más protagónico. De este modo, cuando se trata de explicar la felicidad, el 50% se encuentra determinada por el factor genético, mientras que el factor psicológico explica el 40% de este fenómeno; dejando sólo un 10% al contexto social (Lyubomirsky, 2017).

Por tanto, la gestión de la felicidad es un reto aún más desafiante. Y es que para gestionar la felicidad de los peruanos tendremos que integrar esfuerzos tanto públicos, privados y de organizaciones sin fines de lucro. Este emprendimiento será de beneficio multisectorial. Las investigaciones así lo demuestran: trabajadores más felices evidencian mejores resultados: mayor desempeño dentro y fuera del rol, mayor satisfacción de los clientes, mayor apertura para el cambio y la innovación, mayor engagement laboral y colaboradores más saludables; al mismo tiempo que, la felicidad contribuye a reducir el índice de conductas anti-productivas, conflictos interpersonales, agotamiento emocional, ausentismo y rotación, entre otros resultados (Lyubomirsky, S., King, L., 2005). Es una situación de ganar – ganar.

«Y es que para gestionar la felicidad de los peruanos tendremos que integrar esfuerzos tanto públicos, privados y de organizaciones sin fines de lucro.»

En definitiva, este breve análisis propicia algunas modestas reflexiones, entre ellas:

1.    Es necesario gestionar la felicidad: La felicidad es un derecho legítimo de las personas, ha sido materia de análisis desde hace siglos por múltiples disciplinas y se ha demostrado, consecuentemente, que es catalizadora de simúltaneos efectos favorables para la sociedad. Es un medio y un fin en sí mismo. Por tanto, necesitamos desarrollar un modelo que permita identificar qué atributos predicen nuestra felicidad en distintos aspectos de nuestra vida, medirlos consecuentemente y administrar las medidas necesarias para su fortalecimiento.

«Necesitamos desarrollar un modelo que permita identificar qué atributos predicen nuestra felicidad en distintos aspectos de nuestra vida, medirlos consecuentemente y administrar las medidas necesarias para su fortalecimiento.»

2.    Se requiere de liderazgo para gestionar el cambio: No será sencillo. Si tenemos como objetivo fortalecer la felicidad de nuestra población, tendremos que estar preparados para liderar dicho cambio. El desarrollo del sentido de urgencia, la conformación de un gran coalición de líderes que promuevan e impulse el plan de gestión de cambio serán determinantes en esta primera etapa del cambio. Esto es, promoviendo ambientes sociales enriquecedores y cada vez menos violentos y estresantes, que reconozcan y acepten las diferencias, empoderando a cada habitante para la búsqueda de su bienestar y el de su comunidad. Cada espacio de vida donde la felicidad sea promovida será un pequeño triunfo: educación, salud, política, economía, tecnología y más sectores orientados al desarrollo del bienestar.

«El desarrollo del sentido de urgencia, la conformación de un gran coalición de líderes que promuevan e impulse el plan de gestión de cambio serán determinantes en esta primera etapa del cambio.»

3.    No existen recetas únicas para lograr la felicidad: Por tanto, no lograremos la sostenibilidad de nuestros planes de gestión de la felicidad al replicar, de forma simplista, los planes de intervención de otros espacios. Dicho de otra forma: promover una política pública de gestión de la felicidad debe marcar el fondo más no la forma. Desde el sector público, tendremos que plantear programas multisectoriales afines al ciudadano de cada región, mientras que desde el ámbito privado se buscará desarrollar medidas acorde al tipo de organización y la naturaleza ocupacional de sus trabajadores. De este modo, resulta imprescindible tomar nuestros propios caminos para gestionar nuestra felicidad en base a investigación y práctica local: experimentar, errar, mejorar y crecer son pasos que necesitaremos afrontar.

«Resulta imprescindible tomar nuestros propios caminos para gestionar nuestra felicidad en base a investigación local: experimentar, errar, mejorar y crecer son pasos que necesitaremos afrontar.»

4.    Desarrollar una visión estratégica de la felicidad: La gestión de la felicidad implica contar con una visión de futuro y comprometerse a un arduo trabajo a largo plazo. Este es el primer paso para el desarrollo de una cultura de felicidad. Toda vez que la felicidad se ha transformado en el factor indispensable para el fortalecimiento de nuestras ventajas competitivas y, por tanto, constituye un activo intangible para la sostenibilidad que anhelamos tanto a nivel personal como empresarial (Achor, 2014). El camino de la felicidad, así como el de la estrategia, se encuentra vinculado a ser únicos, fortalecer nuestras capacidades e innovar permanentemente.

5.    Finalmente: Vale la pena ser valientes y asumir el riesgo de ser felices. Nuestro país y las futuras generaciones nos lo demandarán. Lo cierto es que implementar estas medidas puede colocarnos a la vanguardia en gestión intersectorial (privado, público y sin fines de lucro) y, a su vez, enfrentarnos a la respuesta sobre cómo generar valor compartido (Porter, 2012), crecer sosteniblemente como personas, organizaciones y más aún, como país. Y Ud. ¿se anima a gestionar su felicidad?

Sobre el autor:

Mg. Luis Lazarte Aranguren

  • Presidente de la Red Iberoamericana de Gestores del Talento Humano.
  • Docente a Tiempo Completo de la Universidad Privada del Norte.
  • Docente de Pacífico Business School.
  • Psicólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Perú.
  • Magíster en dirección de personas por la Universidad del Pacífico – Perú.
  • Magíster en desarrollo organizacional y recursos humanos por la Universidad del Desarrollo – Chile.

Bibliografía

Achor, S. (10 de 11 de 2014). Shawn Achor on happiness as a competitive advantage. Obtenido de Shawn Achor on happiness as a competitive advantage: https://www.youtube.com/watch?v=jp9u2H_b71Y

CEPLAN. (01 de Julio de 2011). Centro Nacional de Planeamiento Estratégico. Obtenido de Centro Nacional de Planeamiento Estratégico: https://www.ceplan.gob.pe/documentos_/plan-bicentenario/

Helliwell, J. L. (16 de 11 de 2018). World Happiness Report. New York: Sustainable Development Solutions Network. Obtenido de World Happiness Report: https://s3.amazonaws.com/happiness-report/2018/WHR_web.pdf

Helliwell, J.F., & Putnam, R.D. (2004). The social context of well-being. Philosophical Transactions of The Royal Society. Biological Sciences, 1435-1446. doi:10.1098/rstb.2004.1522

Lyubomirsky, S. (29 de 05 de 2017). The How of Happiness. Obtenido de The How of Happiness: https://www.youtube.com/watch?v=AJzXFs4_3yU&t=198s

Lyubomirsky, S., King, L. (2005). The Benefits of Frequent Positive Affect: Does Happiness Lead to Success? Psychological Bulletin, 131(6), 803–855. Obtenido de https://www.apa.org/pubs/journals/releases/bul-1316803.pdf

Organización Mundial de la Salud. (2015). Felicidad nacional bruta y salud: lecciones desde Bhután. Boletín de la Organización Mundial de la Salud, 513-588. Obtenido de Boletín de la Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/bulletin/volumes/93/8/15-160754/es/

Perú21. (05 de 05 de 2017). Perú21. Obtenido de Perú21: https://peru21.pe/lima/pulso-peru-84-peruanos-sentido-inseguro-75263

Porter, M. (06 de 09 de 2012). World Economic Forum. Obtenido de Insight: Ideas for Change – Michael Porter – Creating Shared Value: https://www.youtube.com/watch?v=xuG-1wYHOjY

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