Sin categoría

TDAH: ¿Un diagnóstico comodín?

No recuerdo exactamente la primera vez que escuché sobre el TDAH y su definición, de hecho, posiblemente coincidamos en que es fácil tener la impresión de que podría precisarse con cierta familiaridad. Sin embargo, si nos detenemos a pensar la claridad de sus límites que dan respuesta a cuestiones de interés como, por ejemplo, dónde se haya la diferencia para detectar si una persona presenta TDAH o solo cierta sintomatología (con los sobrediagnósticos e infradiagnósticos que conlleva), la predominancia que tiene en la sociedad, cuál es su etiología, las complicaciones que acarrea o la morbilidad asociada que presenta, nos damos cuenta fácilmente que este trastorno tiene mucho más que contarnos. Diría que es un término que en cierto modo todos hemos ido conceptualizando a lo largo del tiempo al escucharlo en diferentes contextos, probablemente a través de canales poco oficiales y más tradicionalistas o en su defecto, poco contrastados, que nos ha hecho aproximarnos a él de manera casi intuitiva, pero, más lejos de ser una ventaja, provoca confusión y difusión sobre un trastorno que a día de hoy parece que implica más una problemática por su diagnóstico precoz, errático y, en muchas ocasiones, su desacertado tratamiento, que las propias consecuencias desadaptativas de su sintomatología.

 

 

 

Pero, ¿qué señales debiéramos tener en cuenta para identificar a una persona con TDAH?

Por todo esto, me gustaría dirigir el foco de este artículo a todas esas cuestiones que no suelen ser abarcadas cuando hablamos del TDAH y que nos puedan aportar de forma sustancial a la hora de valorar o emitir juicios relacionados con este trastorno. Pero, antes que nada, vamos a dar ciertos datos para posicionarnos en una base que nos haga entender e interpretar posteriormente cuestiones más complejas: este trastorno se describe como una anomalía de la actividad y la capacidad de atención. De este modo, el arousal, es decir, el nivel de activación se encuentra con un nivel de estimulación no alineado con la tarea a realizar. Los procesos ejecutivos también se encuentran afectados, causando disfunción en elementos claves como en la memoria a corto plazo o toma de decisiones. La inhibición de la respuesta también se ve alterada, presentando una gran dificultad para interrumpir ciertas respuestas que podrían dejar paso a otras más adecuadas para la exigencia del contexto.

¿Qué tan frecuente es encontrar a personas con TDAH?

Se estima que entre el 3-5% de la población infantojuvenil tiene TDAH, sin distinciones significativas por género, sin embargo, debido al delicado tema del sobrediagnóstico en este trastorno, los porcentajes cambian y se incrementan con notoriedad en los últimos estudios epidemiológicos, superando hasta el 10%. A pesar de que la etiología de este trastorno no está confirmada a ciencia cierta, los estudios llevados hasta el día de hoy nos dicen que su origen es probablemente debido a una causa genética, otorgando un gran peso al factor hereditario, además de la combinación de otros factores ambientales que hacen de este trastorno un enrevesado problema neurobiológico. Si nos centramos en sus morbilidades asociadas: el Trastorno de Aprendizaje (46%), de Conducta (27%), de Ansiedad (18%) y de Depresión (14%) son los más comunes, aunque no es extraño encontrarlo acompañado también del Trastorno Negativista Desafiante o Autismo. Todo esto dependerá de muchos factores, pero algo que afecta fuertemente al origen y al recorrido de ciertos trastornos depende considerablemente de cuándo se detecte y cómo se construya y lleve a cabo la terapia psicológica de cada caso, siendo la terapia conductual o cognitiva – conductual unas de las prácticas más eficaces para este trastorno al trabajar de lleno la autorregulación, el comportamiento, las funciones ejecutivas y la autoestima de la persona con TDAH. Además, la terapia suele ser multimodal acompañándose de tratamiento farmacológico que, por desgracia, en muchas ocasiones provoca más problemas que ventajas, sobre todo en aquellos casos en los que cualquier tipo de trastorno de aprendizaje es vinculado con el TDAH y acaban medicando desde muy corta edad a niños que no lo necesitan.

¿Cuál es la problemática en relación al diagnóstico del TDAH?

Es justamente este último punto donde me gustaría poner el foco. A lo largo de los años ha incrementado el número de gente con este trastorno. Esto es debido a que con más frecuencia se están realizando sobrediagnósticos debido a la tendencia cada vez más notable de patologizar a la sociedad. Y es que, este trastorno con criterio diagnóstico tan amplio, adaptable y moldeable a cualquier situación en la que se observen comportamientos como hiperactividad, impulsividad o atención deficiente hace que salten las alarmas y obviemos todas las causalidades posibles, recurriendo a un diagnóstico apresurado y casi “de bolsillo” para etiquetar aquello donde no alcanza nuestra comprensión o al que no damos el tiempo requerido para profundizar. De este modo, casi como si entrenados para ello estuvieran, algunos profesionales como los profesores, se convierten en “detectores” de este trastorno, como si encontrar y etiquetar fuera parte de la solución. Esto posiciona a las familias a tomar partido ante una problemática que aparentemente viene resuelta de forma contundente con su catalogación presuntamente precisa y sus prescripciones asociadas. Esta atribución en muchos casos llega motivada por una evaluación psicológica insuficiente o exprés debido a que no existen pruebas certeras que lo confirmen, solo deben de cumplir ciertos síntomas extensos y poco detallados. Otra razón de peso que promueve estos diagnósticos equívocos es el gran interés de las compañías farmacéuticas para crear dependencia a la medicación en edades tempranas, siendo estas mismas las que subvencionan y promocionan cursos para el profesorado para ser aplicados en las aulas. Pero no solo están aquí, sino que se encuentran presentes en determinados lugares estratégicos como asociaciones de afectados, seminarios o congresos de psiquiatría. Con todo esto, podemos entender como en diferentes estudios con gente con TDAH han dado como resultado que, en un gran porcentaje, en algunos casos superando el 50%, son falsos diagnósticos. Cabe aclarar que también exponen el gran número de gente sin diagnosticar que se encuentra entre la población, alcanzando porcentajes igual de importantes. De hecho, es tan fluctuante y determinista la forma de diagnosticar que dependiendo del manual que se use para ello puedes entrar a formar parte o no en la bolsa del trastorno, siendo el DSM-5 el que mayor porcentaje de diagnósticos genera en comparación con el CIE-10. Ambos son guías para el diagnóstico de los trastornos, pero en el DSM-5 causa gran controversia debido a su tendencia a patologizar cada vez más ciertos síntomas que antes no eran considerados como tal. A pesar de ello, es hoy en día uno de los más reconocidos y aplicados, lo que nos hace darnos cuentas de como los intereses de unos pocos transforman la salud de la población en un juego de operaciones financieras en los que muy pocos poderosos salen beneficiados a costa de los demás. Se han detectado que un gran porcentaje de las personas implicadas en la actualización de el DSM-5 estaban financieramente relacionadas con compañías farmacéuticas, es decir, hay conflicto de intereses en su creación y por lo tanto en los nuevos diagnósticos incorporados. Del mismo modo sucede con trabajos científicos que se han desarrollado bajo la tutela y patrocinio de laboratorios farmacéuticos que han dado como resultado guías (entre ellas la guía práctica de clínica de TDAH) repletas de sesgos que posicionan a la intervención bajo una mirada crítica y de debate. Con todo esto, me gustaría poder reflejar la realidad en la que nos encontramos para que todos nosotros podamos optar por una mirada abierta y analítica sobre el TDAH, el cual se nos hace familiar a primeras, pero tiene muchas cosas que contarnos si nos detenemos a entender.

¿El TDAH constituye un estigma para quien lo tiene?

Para concluir este gran tema, me gustaría tratar un punto el cual creo que es de suma importancia que todos nosotros interioricemos ya que se trata de algo tan relevante como todo lo comentado anteriormente pero que, sin embargo, raramente se habla. Por esto, me gustaría terminar este artículo defendiendo una idea, la idea de qué el TDAH conlleva también una cara llena de potenciales que otorgar otra forma de ver a las personas que lo tienen y a lo que se puede sacar el máximo partido para contrarrestar cualquier otra disfuncionalidad que pueda experimentarse en sus diferentes etapas de vida.

Porque el TDAH es mucho más que un trastorno, al igual que tiene síntomas negativos, también tiene características ventajosas y estas tienen la misma relevancia o más que cualquier otro, dotando a las personas con una mente brillante que les hace alcanzar un sinfín de posibilidades únicas. Permitidme presentaros estos Superpoderes de gente con TDAH:

*Creatividad. Son una fuente ilimitada de ideas novedosas dado que son personas incomparables a la hora de conectar conceptos, ya que su pensamiento divergente es superior a media lo que les facilita encontrar nuevos recursos, posibilidades y soluciones en cualquier escenario.

*Energía. Cuando encuentran algo que les gusta son capaces de involucrarse y apasionarse a niveles incomparables. Este elevado entusiasmo crea una gran vinculación y una potente explosión de acción que hacen que consigan cosas que a los demás podrían parecerles imposibles.

*Hiperfoco. En un primer momento puede parecer contradictorio, ya que la  falta de atención es uno de los síntomas que llama la atención, valga la redundancia, sin embargo, cuando una persona con TDAH encuentra y conecta con algo que realmente le estimula puede llegar a olvidarse de cualquier otro estímulo o incluso del propio paso del tiempo por centrarse en lo que le gusta.

El nivel de proyección que obtiene una vez localizado lo que les interesa es ilimitado, llegando a resultados donde a otros les costaría o les resultaría imposible. Este hiperfoco no está bajo el control de la persona, pero se enciende cuando se encuentra frente a algo que les emociona y atrapa intensamente.

*Audacia. La impulsividad que a veces puede pasar malas experiencias, bajo control, puede ser redirigida a emprender viajes que lleven a conseguir grandes éxitos y conquistar cualquier cosa que se proponga.

Fortaleza y gran visión. Tienen gran capacidad para atravesar dificultades debido a las limitaciones a las que se enfrentan desde pequeños, hecho que puede resultar en el desarrollo de estrategias para afrontar situaciones muy variadas. Además, junto a su amplia detección de los estímulos de alrededor (recordemos que muestran dificultad para dirigir la atención sobre solo uno) generan una perspectiva amplia e integradora que conecta diferentes puntos de la totalidad donde se encuentran, lo que puede traducirse en una mayor información situacional para la resolución de problemas, una ventaja excepcional.

Por todo esto y por mucho más, a la pregunta “¿se puede ser feliz con TDAH?”, mi respuesta es clara y concisa: ¡Sí, sí y mil veces sí!

Bibliografía

Datos y cifras. (s. f.). Feaadah Recuperado 11 de noviembre de 2022, de http://www.feaadah.org/es/sobre-el-tdah/datos-y-cifras.htm 

Durá, O., Hervas, A., (2014). El TDAH y su comorbilidad. Pediatriaintegral. https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2014-11/el-tdah-y-su-comorbilidad/ 

García, CP (2017). 7 características potencialmente positivas del TDAH . Feaadahhttp://feaadah.org/blog/7-caracteristicas-potencialmente-positivas-del-tdah/ 

López, J.M., García, C., (2014). Conflictos de intereses tripartitos. Ampliación de criterios diagnósticos en el DSM-5 y prolongación de patentes. Salud y Fármacos. https://www.saludyfarmacos.org/lang/es/boletin-farmacos/boletines/feb2014/p2014198 

Prensa Europa. (2022). Los nutricionistas suspenden con un 3 la alimentación de los valencianos tras la pandemia. Niusdiario.  

https://www.niusdiario.es/espana/valencia/20220525/nutricionistas-suspenden-tres-alimentacion-valencianos-pandemia-habitos nocivos_18_06531516.html 

2 thoughts on “TDAH: ¿Un diagnóstico comodín?

  1. Rocio Morales dice:

    Muy buen abordaje sobre el TDAH, muestra una realidad que se están realizando sobrediagnósticos sobre el TDH y me gusta que se muestre las características ventajosas de este trastorno que casi no se habla y es necesario reconocerlo, sobre para todo aquel que trata con personas con TDAH.

    1. Michell Andrea Saldarriaga dice:

      Gracias Rocio. Las partes más positivas del TDAH son igual de importantes o incluso más que la demás sintomatología. Sin duda puede ser una gran ventaja ante muchas situaciones y eso les convierte en personas realmente excepcionales.

      Un saludo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *